Probablemente, si habéis navegado por la sección web de erbon.net, habréis podido ver ya gran parte de las imágenes que hoy os traigo. A pesar de ello, creo que París se merece una ración exclusiva en este blog, cuando no un menú de degustación entero. Como dijo Enrique IV -o casi-: “París bien vale una entrada“.
Tuve por fin la ocasión de conocer París el año pasado. Y digo por fin porque, habiendo conocido otros destinos más lejanos y exóticos, la ciudad de la luz había siempre quedado en la lista de pendientes. Así que, calificar mis expectativas de altas sería quedarse corto. Y corto me quedaría si os dijera simplemente que quedaron cumplidas.
No. París fue -y es- mucho más que eso. Su grandiosidad, el ambiente de sus calles, sus terrazas, avenidas, edificios, monumentos… nos hicieron descubrir mucho más de lo que hubiéramos podido oir o ver antes de conocerlo. Nos encantó, o más bien, encandiló. Disfrutamos de unos días estupendos -a pesar del tiempo que no acompañó del todo-, recorriendo París con calma y claro está, en mi caso, fotografiando parte de lo que esta ciudad nos brindaba.
Sin duda alguna es un destino al que volver. Para volver a degustarlo y seguir descubriendo sus encantos.
Marchando un menú de desgustación…






























