Hace mucho que no dedicaba una mañana de domingo a realizar una escapada fotográfica, de esas en las que coges el coche tempranito y sales a la aventura sin destino predeterminado y con la ilusión de encontrar el paraje adecuado donde detenerte y, con suerte, sacar alguna foto que plasme lo que te haya llamado la atención del lugar (bueno, quizás no sean tan usuales este tipo de escapadas como aquí las presento pero a mí me encantan y lo cierto es que llevaba casi un año sin hacer ninguna).
Finalmente ayer, y ante un par de frustadas sesiones fotográficas planificadas de antemano que se cancelaron por el frío, me decidí a retomar la sana costumbre que os mencionaba más arriba. Y de ahí la ración de hoy. Corta, eso sí, porque el frío era tremendo (llevar guantes es algo fundamental y no era mi caso) pero fructífera, porque aunque las fotos no fueron demasiadas (el frío, el frío…), pude probar dos cosas que hace tiempo tenía pendiente: el objetivo 50 mm f1.8 de Canon -que me prestaron- y el programita que me instalé en el iPhone -el Trails-, para geolocalizar las fotos.
Del primero, decir que cumple las expectativas puestas en él. Parece de juguete, el enfoque es bastante ruidoso pero cumple con creces su objetivo: una relación calidad-precio mucho más que aceptable. Y respecto al segundo, puesto que tengo en mente dedicar una entrada al iPhone y las aplicaciones para fotografía de las que hago uso en el mismo, os diré por ahora que funciona de maravilla.
Nada os he dicho de la ruta o las localizaciones de las fotos, salvo el título del post. Si queréis ver el uso práctico del programa Trails del iPhone, pinchad en las imágenes y ya en Flickr, buscad la información adicional de las mismas (y de paso indentificaréis también las sacadas con el 50 mm)…
Marchando…










[...] de esa focal y además rápida. Pensé inicialmente en empezar por el 50 mm 1.8 pero a pesar de haberlo probado y quedar bastante contento con él, necesitaba un paso más de luz y un poquito más de, digamos, [...]